Los efectos negativos de leer a través de pantallas digitales.

Alumnos leyendo con tablet

  • Síntomas como la falta de concentración y capacidad de reflexión se agudizan si la lectura se hace a través de pantallas digitales, según diversos estudios científicos.
  • En Lectura Ágil, nos dedicamos a la formación de lectura rápida, y corroboramos las investigaciones sobre el efecto de la pantalla en la disminución de la capacidad de concentración.
  • Después de una década de educación digital en las escuelas, ¿ha mejorado el sistema de estudio desde la pantalla o es solo la ilusión que brinda el “atractivo” entorno digital?

Según varios estudios publicados durante el 2019 se ha comprobado que la capacidad para mantenerla concentración es la base para una comprensión profunda de los textos y estudios complejos. Por ese motivo no es extraño que docentes de diferentes áreas educativas como lenguas en secundaria, o psicólogos en grados universitarios, perciben los efectos que causan en el aprendizaje de los alumnos ambos formatos: pantallas digitales y lectura sobre el papel.

Por lo visto, esto nos ha llevado a un nuevo entendimiento donde se ha sobreestimado el formato digital en las aulas e instituciones educativas. Algunos expertos claman que: «hemos confundido la versatilidad e inmediatez que nos ofrece la digitalización de la información con una mejora en los procesos de aprendizaje y educación».

En Lectura Ágil, la primera escuela online de lectura rápida, hemos encontrado diferencias notables entre los alumnos que trabajan el material de estudio en formato digital y los que imprimen en papel los mismos ejercicios.

“Nuestro trabajo consiste en fomentar la lectura rápida, para ello enseñamos técnicas concretas de fijación y captación del texto escrito para aumentar la motivación por el estudio, la concentración y comprensión de la lectura”, explica el coach y profesor de lectura rápida en Lectura Ágil, Fernando Fernández.

“Los que trabajan los ejercicios en formato papel, consiguen una mejor concentración.” 

Tal y como explicamos desde Lectura Ágil,para conseguir esto, nuestros estudiantes pasan por diversos ejercicios que deben completar en un tiempo determinado”. “Dichos ejercicios pueden imprimirse o trabajarse en formato digital. Y hemos comprobado que, independientemente de la condición del alumno, los que trabajan los ejercicios en formato papel, consiguen una mejor concentración y en consecuencia mejoran su comprensión y su velocidad de lectura en menos tiempo que los que lo hacen en formato digital”.

En la última década, estudios como el llevado a cabo por el proyecto Evolution of Reading in the Age of Digitisation (La Evolución de la Lectura en la Era de la Digitalización), han llegado a la conclusión de que la relación del alumno con el medio o soporte de estudio no es sólo cognitiva. Interactuar de forma física con el medio prepara un acercamiento más propenso a mantener la concentración que un medio digital. Anne Mangen, de la Universidad de Stavanger, en Noruega, habla de tener una experiencia multisensorial para mejorar la cognición que requiere la comprensión de textos. Sobre todo si tratamos temas complejos o en profundidad.

“La capacidad para mantener la concentración es la base de todo.” 

“Nos hemos creído que transformando la idiosincrasia de la educación vamos a hacer que esta sea más efectiva”. Según explican, “este es otro tremendo error que tiene que ver con la extraña naturaleza del político medio que le hace sorprenderse fácilmente con la innovación tecnológica sin comprender bien cómo influye ésta en la sociedad, la mente, la salud y la educación”.

Desde Lectura Ágil sabemos que la capacidad para mantener la concentración es la base de todo, y por alguna razón, la luz de los píxeles o los mensajes subliminales que se esconden detrás del espectro visible de las pantallas nos hace perder la intención y la emocionalidad que necesitamos para mantener la atención de forma sostenida.

Estudio de la Universidad de Valencia

En paralelo a la versión de Lectura Ágil sobre la influencia del medio digital en el aprendizaje de técnicas avanzadas de estudio, sabemos, por los estudios recientes de docentes de la Universidad de Valencia que comparan la eficacia de la lectura en soportes digitales y papel, que los estudiantes comprenden mejor los textos en papel que en ordenadores o tabletas digitales. Y lo han venido a llamar “el efecto de superioridad del papel”.

Hablamos de la investigación liderada por Pablo Delgado, Cristina Vargas y Ladislao Salmerón de la Facultad de Psicología de Valencia en colaboración con el Institute of Technology de Israel, que han llegado a conclusiones sorprendentes. Según la edad del estudiante y el género narrativo se observan diferencias, y no deja de ser chocante que las generaciones que ahora rondan los 16 años sean más propensas a entender mejor desde el formato papel que el digital. Mientras que los que han vivido ambas eras, son capaces de adaptarse mejor al medio, siendo igualmente superior la comprensión en papel. En este elaborado estudio se identifican bien las diferencias entre el nivel de comprensión, siempre a favor del formato impreso o papel.

En estos estudios, los investigadores obtuvieron pruebas que demuestran que la capacidad de recursos cognitivos que tiene el cerebro para realizar tareas limitadas en el tiempo, disminuye más rápido si la lectura se hace en pantallas.

Este es el panorama actual. Conociendo cómo evoluciona en la situación actual el sistema educativo, ¿deberíamos replantearnos tanto la estrategia como el soporte principal para el estudio cuando este requiere de una comprensión profunda de los textos?

Con la esperanza de una educación más efectiva, se empezó a implementar en las aulas la tableta y el ordenador portátil en el año 2009 de la mano del gobierno de Zapatero. Llamándolo Escuela 2.0, se distribuían así más de un millón y medio de equipos portátiles entre los alumnos con la aprobación unánime del profesorado por dicha iniciativa.

En estos momentos, difíciles para el sistema educativo, el cierre de la “brecha digital” de la Ministra de Educación Isabel Celaá quiere mantener a los alumnos conectados mientras estudian telemáticamente desde su casa pero, ¿se ha valorado correctamente si esta es la mejor estrategia?

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